9 de mayo de 2008

Oh si ... la ironía

En ocasiones creo que la ironía invade y ensancha nuestro devenir diario. Es decir, nos empeñamos en centrar nuestros esfuerzos y nuestra intensidad vital en que la existencia que nos complazca sea lo más placentera posible. Procuramos que siempre que sea viable, la felicidad sea nuestro compañero de viaje. Y montamos una serie de mecanismos sociales y sensoriales que nos ayudan supuestamente a satisfacer nuestros anhelos. Incluso en los casos de una infelicidad manifiesta, nuestros pasos siempre se encaminarán, real o fantasiosamente, a intentar cambiar nuestro sino. Y creo que así debe ser, que el ser humano, entre sus ansias desbocadas de planificación y su inseguridad manifiesta a lo venidero, debe asimilar en un corto ciclo vital una enorme cantidad de verdades supremas. El problema es cuando llega la puta ironía de la vida y destroza lo que tanto tiempo tardas en construir. O el sarcasmo, que en términos de brutal crueldad tanto da.

En fin, que hemos perdido la liga y el jodido madridismo lleva ya demasiado tiempo de cachondeo.

23 de abril de 2008

Sant Jordi


Una rosa crece firme. Crece sin miedo a la tristeza y al desamparo que la rodean. Hambrienta de ofrecerle al mundo una oportunidad de belleza y de esperanza.Y un caballero descabalga y la recoge, esperando que tan delicado gesto baste para probar su pasión y audacia eternos. ¿Será suficiente una leyenda cuando hay tantos dragones que matar?

17 de abril de 2008

La belleza


¿Existen realmente los valores eternos e inalterables? ¿Razones por las cuales el ser humano pueda ser calificado moralmente? ¿Hay algún tipo de verdad suprema que pueda aseverar sin lugar al mínimo titubeo lo que está bien y está mal? Obviamente las respuestas son negativas. La decencia, la integridad, la honestidad, la generosidad, la bondad, la misericordia, la ternura, la sensibilidad, la compasión o la pasión pueden ser fundamentos más o menos presentes en nuestras vidas, pero al carecer de una perfección necesaria en lo referente a la ética que rige nuestros designios, es muy difícil que sean la nota predominante en cualquier plano de la existencia.

Sin embargo hay un ejemplo indudable de interés determinante e incontestable: la belleza. Si, si, la belleza; la esencia misma de la maravillosa estética. Es prácticamente imposible encontrar una motivación más decisiva a la hora de relacionarnos con nuestros semejantes. Las personas bellas, de antemano, merecen nuestra atención y en ocasiones nuestra admiración, independientemente de que luego esa primera impresión se reafirme con la existencia de una personalidad acorde. Es una cuestión de aceptar el dictado de nuestros instintos, que se dejan llevar por los aspectos más visuales de la realidad. Un rostro bello, con su luminosidad y su composición agraciada avanzada, será siempre una invitación evidente al deseo. También la belleza armónica que nos rodea es decisiva y nos sitúa a su vez en un contexto clasificatorio, donde todo lo perceptible oopticamente, es exaltado o desdeñado dependiendo del grado de belleza alcanzado; un amanecer, el estilismo en la ropa o el equilibrio armónico de un edificio, pueden sernos gratificantes sensorialmente simplemente por su composición ornamental.

Y que decir de las demostraciones artísticas; a nadie se le ocurriría afirmar que ciertas obras musicales, pictóricas o cinematográficas no puedan catalogarse como evidentes representaciones de pura y simple belleza.

Por lo tanto, dejemos de trivializar nuestro universo próximo, difundiendo falsedades tan mezquinas como que las principales motivaciones humanas para mover el mundo sean el dinero, el sexo o el amor. Lo que realmente nos proporciona un nuevo día lleno de originalidad, evidentemente es la belleza.

15 de abril de 2008

Indefinido


Hay caminos que únicamente merece la pena iniciarlos si la dirección final se nos antoja incierta. Pasos que exclusivamente tienen sentido si no tienes la certeza de que son correctos. Surcos que recorren el destino y que irremediables se mezclan conjugando luces y oscuridad. Deseando que cada movimiento sea eterno y admirable y sobretodo contradictorio. Caminar, hacia delante o hacia atrás, caminar, después y ante todo, caminar. Esperando que los obstáculos del trayecto le duelan al corazón, a cada momento, eludiendo con ardor la indiferencia y sintiendo como jamás hubiera soñado sentir. Jugarse el futuro a un si o un no, sin esperar a cambio ni respuestas ni explicaciones.
Y al final, cuando te quedas solo con tus pensamientos y tus frustraciones, al final, sólo deseas que durante el corto suspiro que es la vida, alguien te haya acompañado, aunque sea solamente unos instantes.

14 de abril de 2008

Fogonazos


Tal vez el boom mediático de la gastronomía en nuestro país haya conseguido un doble efecto en la conciencia colectiva de la sociedad. Por un lado tenemos una mayor sensibilidad para apreciar la cocina y su singularidad, empezando a asociar el disfrute en la mesa indisolublemente con la felicidad; pero a la vez, hemos elevado a los principales gurús de la elaboración culinaria a un elitismo enfermizo, que los etiqueta de antemano con una descarada antipatía.

Hemos aprendido, a base de un bombardeo periodístico incesante, que un chef puede llegar a ser un artista y que su obra, perceptible por todos los sentidos del ser humano, puede y debe dejar de ser un simple trámite alimenticio para convertirse en un deleite y exaltación del placer. Como la buena música, el buen cine o el buen sexo. Desgraciadamente, el ensalzamiento de estos nuevos ídolos mediáticos, los Arola, Adrià, Ruscalleda o Santamaria, los ha alejado tanto de la imagen arquetípica de la cocinera tradicional, que han ninguneado su abnegada labor hasta convertirla en un relativo mal menor. Nuestras madres y abuelas nos han alimentado toda la vida, pero parece que su legado culinario sea sólo un borrón en la evolución de un nuevo arte; como si simplemente fueran absurdos e inconscientes amateurs en un mundo regido por endiosados profesionales.

Por todo ello, no es de extrañar que los y las cocineras de casa miren con recelo cualquier avance técnico y desdeñen cualquier riesgo a la hora de presentar y elaborar los platos, creando un estado de incomprensión y crispación mutua que tiene una complicada solución.

Afortunadamente, algunos cocineros de nueva hornada, han asumido que la mejor realidad posible sería la que fusionara ambos mundos; una apertura de horizontes partiendo de una base tradicional. Por el bien de nuestras papilas gustativas esperemos que tengan suerte.

Salud.

13 de marzo de 2008

De distancias y de olvidos

Dedicada, como no, a mi buen drugo Armando

video

Là-bas
Tout est neuf et tout est sauvage
Libre continent sans grillage
Ici, nos rêves sont étroits
C'est pour ça que j'irai là-bas

Là-bas
Faut du cœur et faut du courage
Mais tout est possible à mon âge
Si tu as la force et la foi
L'or est à portée de tes doigts
C'est pour ça que j'irai là-bas

N'y va pas
Y a des tempêtes et des naufrages
Le feu, les diables et les mirages
Je te sais si fragile parfois
Reste au creux de moi

On a tant d'amour à faire
Tant de bonheur à venir
Je te veux mari et père
Et toi, tu rêves de partir

Ici, tout est joué d'avance
Et l'on n'y peut rien changer
Tout dépend de ta naissance
Et moi je ne suis pas bien né

Là-bas
Loin de nos vies, de nos villages
J'oublierai ta voix, ton visage
J'ai beau te serrer dans mes bras
Tu m'échappes déjà, là-bas

J'aurai ma chance, j'aurai mes droits
N'y va pas
Et la fierté qu'ici je n'ai pas
Là-bas
Tout ce que tu mérites est à toi
N'y va pas
Ici, les autres imposent leur loi
Là-bas
Je te perdrai peut-être là-bas
N'y va pas
Mais je me perds si je reste là
Là-bas
La vie ne m'a pas laissé le choix
N'y va pas
Toi et moi, ce sera là-bas ou pas
Là-bas
Tout est neuf et tout est sauvage
N'y va pas
Libre continent sans grillage
Là-bas
Beau comme on n'imagine pas
N'y va pas
Ici, même nos rêves sont étroits
Là-bas
C'est pour ça que j'irai là-bas
N'y va pas
On ne m'a pas laissé le choix
Là-bas
Je me perds si je reste là
N'y va pas
C'est pour ça que j'irai là-bas


Jean-Jacques Goldman
Là-bas