12 de julio de 2007

Música en el corazón


Dicen que la música amansa las fieras, que el efecto sedante de las notas musicales tienen la incalculable virtud de sosegar todo tipo de espiritualidades. No seré yo el que intente contradecir la sabiduría popular en estos temas. Ayer tocó concierto en L'Auditori de Barcelona, Mussorgski y la cuarta sinfonía de Tchaikovsky. A riesgo de evidenciar un cierto grado de ampulosidad, no puedo menos que calificar la velada de absolutamente deliciosa, especialmente por estar arropado en la ocasión por amigos como Mafalda y “la Socialista” que disfrutaron de la audición tanto o más que uno mismo. Por ello no me queda otra opción que reconocer que dos horas de buena música son capaces de apaciguar al corazón más conflictivo, tornando contrariedades y discusiones en ecos vacíos de lejana locura. Totalmente recomendable.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno, ya sabe que yo soy menos sentimental, pero realmente vale la pena hacer actividades "del alma".

El Auditori es estupendo en cuanto a acústica, aunque estuviéramos en el gallinero, como antiguamente estaban quienes realmente sabían y apreciaban la música pero no podían pagarse las entradas de postín.