
Observando el debate televisivo protagonizado por los cinco candidatos a la alcaldía de Barcelona, en TV3, llegamos a la incontestable conclusión de que la política barcelonesa y por definición la catalana, mantienen una cordura y un buen tono que se echa a faltar en el resto de territorios estatales. Hay diferencias profundas y casi insalvables, como no podía ser de otra manera, pero la manera de afrontar la disparidad de criterio se hace con firmeza pero sin por ello perder de vista la tolerancia y la elegancia.
Intentaré pues dar mi visión, particular y partidista por supuesto, de como han afrontado el debate los cinco aspirantes y como creo que se posicionan ante el envite electoral. Siempre desde una visión muy general y poco detallada como es lógico.
- Jordi Hereu. Creo que será alcalde sin demasiados problemas. Mantiene una coherencia y una cadencia indiscutibles que se transmiten en todo momento, destilando una seguridad que se avala consecuentemente por una rotundidad demostrada en el conocimiento de unos datos bien estudiados. En su contra, una reiteración enfermiza de focalizar el enfrentamiento con CiU, evitando ninguna crítica a los socios del consistorio y ninguneando obviamente a la minoría irrelevante personificada por el PP.
- Xavier Trias. Derrotado y desfasado. Un pequeño juguete en las manos maquiavélicas de Mayol y Hereu. En ningún momento dio la sensación de creerse demasiado en serio que tiene una mínima posibilidad de conseguir la alcaldía. Un personaje vencido y anacrónico que dudo aguante en la oposición toda la legislatura. Convergencia debería cambiar su estrategia electoral y apostar por soluciones menos tibias que intentasen posicionarse en los problemas reales de la gente, dejándose de retóricas sociales que después de 23 años de despropósitos ya no tienen ningún sentido.
- Alberto Fernández Díaz. Ausente y absurdo en su conjunto. Disparar contra todos recalcando que la soledad del desierto será prácticamente eterna. Nadie, incluido el moderador, tuvieron la mínima oportunidad de tomárselo en serio, sus teorías y soluciones son tan descabelladas y ridículas que apenas provocan algo más que una irónica sonrisa. Es muy difícil estar tan ajeno a la realidad que te rodea y encima estar tan orgulloso de ello, tal y como lo ha demostrado el señor Fernández. Aún así, se le demostró un cierto aprecio personal que le incluía misericordiosamente en las relaciones personales entre los cinco candidatos.
- Jordi Portabella. Hechuras de seriedad y saber estar. Una demostración palpable de que el soberanismo político puede llegar a ser tan cercano como para estar presente en unas elecciones municipales. Congruencia manifestada ampliamente, poniendo un necesario acento en los temas sociales de primera necesidad. Política de izquierdas y progresista sin ambages y sin maquillajes que distorsionen el mensaje. Le faltó un cierto empuje ofensivo ante el desastre argumental de la única alternativa presentada, la del señor Trias. Ese reverencial respeto que se sigue manteniendo desde ERC a los convergentes y que sólo supone un lastre a la hora de constatar la calamidad de una nefasta y larguísima actuación.
- Imma Mayol. Todo un carácter combativo, intentando ser la voz de la conciencia de una sociedad que cambia día a día. Recalca desmesuradamente el carácter comunitario de las políticas más elementales. Preparada para la confrontación directa, señalo reiteradamente un seguidismo de las actuaciones realizadas hasta el momento, sin la mínima sombra de autocrítica, asignando de antemano el apoyo incondicional a los socialistas. Perdió mucho tiempo y esfuerzo en argumentarle con vehemencia ciertos temas al candidato del PP, que por las palabras de este ultimo, ya quedaban desautorizadas con su sola pronunciación y no necesitaban una cansina reiteración.
En fin, un debate inteligente y cordial donde se pudo observar sin necesidad de demasiada futurología que las cosas seguirán más o menos como estaban. De “Ciudadanos”, evidentemente nada. Tendrán en las municipales la misma representatividad marginal y esperpéntica que en las autonómicas.